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09/11/2023

A 26 años del primer triple crimen: una herida abierta en la memoria colectiva

A 26 años del primer triple crimen: una herida abierta en la memoria colectiva
A 26 años del primer triple crimen: una herida abierta en la memoria colectiva

Ocurrió hace 26 años. Era una tarde de domingo espectacular y las hermanas María Emilia y Paula González decidieron que era una buena idea salir a caminar. Pasaron a buscar a su amiga, Verónica Villar y se fueron hacia el barrio Magister. Estacionaron el auto sobre Antártida Argentina, una de las colectoras de Circunvalación, y se fueron caminando por las vías. Nunca más se las vio con vida.

El recuerdo de aquel triple crimen sigue vigente de manera dolorosa en la memoria colectiva de la sociedad cipoleña. Porque a pesar de que Claudio Kielmasz llegó a ser juzgado y condenado a prisión perpetua, nunca se terminó de comprender en detalle qué había ocurrido entre aquel 9 de noviembre, cuando desaparecieron; y el 11, cuando encontraron sus cuerpos.

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Desde aquel entonces, algunas cosas han cambiado para bien. La justicia finalmente toleró que se abriera una nueva circunscripción en Cipolletti, lo que permite una intervención más rápida; la policía fue aceptando que aquella disposición de esperar 48 horas para comenzar una investigación por desaparición, era una barbaridad. Y una mayor sensibilidad con respecto a los delitos contra las mujeres; lo que no los evita, pero al menos pone en marcha otros mecanismos solidarios.

Pero aquel 9 de noviembre quedó grabado a fuego en la conciencia de quienes vivían en la ciudad. Difícil olvidarse de aquellos angustiantes momentos, cuando los papás de las chicas, Ulises González y Juan Villar, iban de radio en radio para pedir ayuda en la búsqueda. Y por aquella sensación de impunidad que no se pudo revertir, porque en todo caso Kielmasz es una pieza más de aquel entramado que terminó con la vida de las tres adolescentes.

 

Agustina Bonetti es la hijita que María Emilia había dejado al cuidado de su abuela aquella tarde. Hoy está por cumplir 29 años y se alejó de Cipolletti buscando otros paisajes, otros climas. “De aquellos días, recuerdo la gente que pasaba por la casa, el teléfono que sonaba todo el día, mis abuelos saliendo, por ahí me dejaban con mi tío Guido. Las marchas, el reclamo”, manifestó durante la entrevista realizada por LU19. Agustina estaba por cumplir tres años cuando su mamá la abrazó por última vez.

“Para mí, las chicas salieron, vieron algo y las tuvieron que “silenciar”, para decirlo de alguna manera que no duela tanto… Ya hace 26 años que estamos hablando de lo mismo; se rumorearon muchas cosas, Kielmasz dijo muchas cosas, se incriminó a mucha gente, dio muchas versiones distintas de lo que pudo haber pasado, y eso entorpeció el caso”, comentó.

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Agustina convocó a la sociedad cipoleña a participar de la marcha que se realizará el sábado, con concentración en la Plaza San Martín a partir de las cinco de la tarde. “Como hija, trato de estar todos los años, junto a las de la Multisectorial, con Ofelia Villar. La marcha empezará alrededor de las 18”, apuntó.

Y apuntó: “ojalá en algún momento podamos saber la verdad. Esperemos que Kielmasz diga alguna vez lo que pasó. Hasta que él no hable no vamos a poder saber”.